Desde: Metiendo Ruido
En estos días, dos noticias acontecidas en Chile dan vueltas y vueltas en mi cabeza, y aunque la violencia sea cosa de larga duración en mi país, tomaré solamente estos dos ejemplos.
Por un lado, pienso en la brutal golpiza que le dieron a una joven por ser lesbiana, y por otro, en los disparos recibidos por niños mapuche, lanzados por carabineros de Chile.
Me pongo a pensar en el denominador común de todo esto.. y me pregunto cómo nombrar el punto que tienen en común estos dos hechos, ¿es el odio? ¿es la intolerancia? ¿es el miedo a lo diferente? ¿o será más bien la validación de la violencia fascista como tal, la responsable de estos atropellos a la dignidad humana?
Porque si me pusiera yo en el caso hipotético de odiar a alguien, de tenerle miedo, o de no aceptarlo en su condición de tal o cual, y tomando como ejemplo el que yo odiara y no aceptara al presidente de Chile y a todos sus políticos empresarios ( y esto es solamente un ejemplo )… ¿sería capaz de ir yo misma hasta sus casas, de entrar descaradamente, y luego darles cuchilladas, y luego no contenta con esto, seguirlos al hospital para seguir con la tortura? ¿sería yo capaz de disparar indiscriminadamente a sus hijos por protestar por algo justo?.
La verdad, es que si tuviera un mínimo de inteligencia me ahorraría todo eso para no poner en riesgo mi libertad, y porque además, me parece demasiado salvaje aplicar métodos de este tipo cuando alguien no está de acuerdo conmigo. Pero como la violencia en este país es unidireccional, no deja de darme un montón de impotencia el no poder dar vuelta la tortilla, y tener la misma legitimidad para hacer justicia con mis propias manos, a toda la tropa de políticos, policías, y matones, que se merecen, sinceramente – y equilibradamente en términos de justicia – la tortura, e incluso la muerte, como venganza.
Escrito Por Anonimo.

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